Se cumplen 48 años del desvío del río Paraná, una de las mayores epopeyas en la historia de Itaipú

Hace 48 años, el 20 de octubre de 1978, fue abierto el canal de desvío del río Paraná que permitió secar un trecho del lecho original del río para que allí fuese construida la presa principal de hormigón de la Central Hidroeléctrica ITAIPU (CHI). El desvío tenía 2 kilómetros de extensión, 150 metros de ancho y 90 de profundidad. Una proeza de la ingeniería que se había hecho realidad.
Se trata de uno de los acontecimientos históricos más importantes de la vida de ITAIPU Binacional, puesto que marcó una de las mayores epopeyas realizadas por paraguayos y brasileños a lo largo de la historia de los dos países. El desempeño general de la estructura de desvío y su fundación fue satisfactorio, y como se esperaba durante la construcción en el primer llenado del depósito.

La carga explosiva se colocó en agujeros casi verticales que se extendían desde la cresta del arco hasta su base. Las ataguías de arco fueron demolidas por explosiones en simultáneo y su demolición tardó 3 segundos.
El “Canal de Desvío del Río Paraná” constituye un hecho emblemático realizado a través de gigantescas implosiones, las cuales, que después de más de cuatro décadas siguen retumbando en torno a esta monumental obra que es considerada una referencia mundial en generación de energía limpia y renovable; además de un ejemplo en acciones socioambientales.
Para la excavación del canal de desvío y la construcción de la presa de enrocado, presas de terreno y las ataguías principales, el contrato fue otorgado el 6 de octubre de 1975. Para el resto de las obras civiles, incluyendo todas las estructuras de hormigón, excepto la sección de cuatro unidades de la casa de máquinas del canal de desvío, el contrato se firmó el 17 de mayo 1977.
Un antes y un después
Para el desvío del río y la construcción sin interrupciones de la Casa de Máquinas y la presa principal, se determinó que la margen izquierda del río era el lugar más apropiado para un canal de derivación.
El desvío de caudal del río Paraná marcó un antes y un después en la historia de Paraguay.
Así como el río tomó un nuevo trayecto, el país también siguió un nuevo norte, que, gracias a esta monumental obra, trajo consigo desarrollo y prosperidad



