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Cardenal Martínez insta a los jóvenes a sembrar amor, honestidad y esperanza

Jóvenes y estudiantes de colegios católicos se congregaron este domingo en la Catedral Metropolitana de Asunción para celebrar la misa de la juventud, en el marco de la conmemoración de los 450 años del nacimiento de San Roque González de Santa Cruz, primer santo paraguayo. El cardenal Adalberto Martínez los instó a sembrar amor, honestidad y esperanza.

El cardenal Adalberto Martínez, arzobispo metropolitana de Asunción, manifestó este domingo durante su homilía en la Catedral Metropolitana, que en el evangelio de este domingo Jesús nos presentará una enseñanza, la parábola de la viña, que pertenece a un propietario que sale desde temprano y continúa saliendo. Refirió que son los viñadores, y que en esta parábola, son también los jornaleros. Dios no se cansa de salir a buscar obreros para su viña.

Recordó a los jóvenes que también ellos están llamados a trabajar en la viña del Señor y a hacer germinar el bien en nuestra sociedad. Mencionó que la viña es el reino de Dios, donde el Señor nos ha puesto, somos parte de ella y, al mismo tiempo, somos también viñadores, llamados a cultivarla en nuestra familia, colegio, universidad, trabajo, en la iglesia y en nuestro querido Paraguay.

A los jóvenes les dijo que ninguno debería sentir que nadie lo necesita, ni pensar: “Yo no sirvo”, “no tengo nada que ofrecer”, o “no hay lugar para mí”.

Explicó que ser viñador es cultivar y hacer producir frutos, por lo que hay un lugar, una misión y una tarea para cada uno. Afirma que el Señor confía en nosotros y espera nuestra respuesta.

Instó a los jóvenes a sembrar vida donde otros siembren la muerte, amor y honestidad donde otros siembre corrupción, fraternidad donde haya otros que buscan dividir la familia; servicio donde otros buscan solamente ganancia, sus propios beneficios; esperanza, donde otros anuncian que ya nada se puede hacer ni cambiar.

“Ustedes son parte de la viña, queridos jóvenes viñadores; son ramas de este árbol, son semillas y, al mismo tiempo, sembradores. El Señor confía en ustedes; les dice: ‘No tengan miedo’. Jesús hoy nos invita a la mesa de su palabra y él quiere decirse amable hoy también a la mesa de su presencia”, expresó.

El cardenal Martínez recordó también el testimonio de San Roque González de Santa Cruz, joven nacido en tierra paraguaya que escuchó la llamada de Dios y respondió. Aquella respuesta personal, señaló, se convirtió en una inmensa siembra cuyos frutos seguimos recogiendo 450 años después de su nacimiento.

Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, les recordó que cada uno tiene un lugar y una misión en la viña del Señor: “Andate también vos a mi viña, que te necesito”.

Concluyó su homilía animándolos a poner sus dones al servicio de los demás: “El Señor necesita de tus manos, de tus talentos, de tu juventud, de tu capacidad de amar y servir”.

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