Cerro Porteño cae ante Palmeiras y dice adiós a la Libertadores

Las ganas y el deseo no fueron suficientes, y Cerro Porteño volvió a tener una amarga noche de Copa Libertadores al quedar eliminado por parte del Palmeiras de Brasil, cediendo en La Nueva Olla por 1-0 marcado por Gustavo Gómez.
Poco por reprochar al equipo azulgrana, que entendió la manera de cómo enfrentar a un equipo que tiene amplia diferencia a favor en presupuesto, tiempo de trabajo y jerarquía individual, ya que plantó dura lucha de arranque, con un perfil solidario y combativo de alta presión, controlando el juego al igual que en la ida, sosteniendo el trámite muy lejos de su portería, esto gracias al sacrificio de los encargados de generar juego, cumpliendo bien otro tipo rol.
Pero el fútbol tiene estas cosas, y finalmente en partidos disputados, de movimientos sin errores, termina desnivelando la calidad individual, elemento que tuvo de sobra el conjunto paulista, golpeando y duro sobre el cierre de la primera parte, con una magnífica definición de cabeza de Gustavo Gómez.
El mazazo caló hondo en el espíritu del Ciclón, que no supo cómo variar de argumento, enfriando en su iniciativa combativa, para que la visita pueda desarrollar lo mejor de su juego, con movimientos coordinados, ante un equipo local que con el correr de los minutos se quedaba sin paciencia, reflejo de ello con nula precisión, apostando más a la lucha que a un juego coordinado y pensante para buscar la heroica ya en los minutos finales.
Y le sigue costando y mucho a Cerro Porteño afrontar este tipo de partidos, ya que no alcanza empujar con la fuerza del corazón, ya que sin un argumento mejor trabajado, o con alternativas de reacción, se hace difícil prevalecer en campo, materia que sigue siendo pendiente para la institución de Barrio Obrero y que con el correr de los años se acrecientan los miedos ante las repetidas frustraciones.
Párrafo aparte para la maravillosa hinchada azulgrana, que acompañó de principio a fin, brindando un marco único y respaldando al equipo hasta el último aliento, teniendo que postergar un año más ese anhelado sueño de festejar en casa el dejar de rodillas a un gigante del continente.
Cerro Porteño levanta el pañuelo del adiós, en una Copa Libertadores en donde fue de menos a más, habiendo tumbado a su némesis de los últimos años, pero que el destino los volvió a poner frente a frente, pero una vez más quedando con las manos vacías.



