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El nuevo Tacumbú: 120 internos son contratados para restaurar el penal

Tacumbú, el emblemático establecimiento penitenciario avanza en su reconversión para consolidarse como el Centro Nacional de Prevenidos.

La transformación profunda del penal se proyecta con la reconstrucción, restauración y remodelación de su infraestructura, buscando cumplir como un espacio de dignidad y reinserción social, según refieren las autoridades del Ministerio de Justicia.

El proyecto ya muestra sus primeros avances tras las recientes mejoras en el Pabellón Frontal Izquierdo y la Planta Alta, un sector anteriormente conocido como las celdas vips, cuya polémica salto tras la transformación de lujo que realizó en el lugar el narco brasileño Jarvis Chimenes Pavão, que hoy ha sido convertido en áreas administrativas modernas y funcionales.

Las obras contemplan la intervención y construcción de áreas administrativas, servicios de sanidad, espacios educativos, sectores habitacionales y áreas destinadas a visitas.

Asimismo, los frentes de intervención abarcan la refacción integral de pabellones, la recuperación de talleres de capacitación laboral, y la remodelación de comedores, cocina y panadería, además de diversas dependencias de apoyo.

Remunerado. Un aspecto clave de este proyecto que forma parte del Programa de Adecuación y Mejoramiento de la Infraestructura Edilicia del Sistema Penitenciario del Gobierno de Paraguay es la participación y capacitación activa de la población penitenciaria.

Actualmente, más de 120 personas privadas de libertad (PPL) están contratadas por la empresa a cargo de las obras y trabajan de lunes a sábado.

Según las propias autoridades que encabezan el programa, este esquema de trabajo no solo funciona como una vía de capacitación y experiencia laboral que favorece a la reinserción social y la convivencia interna, sino que también representa un sustento económico para sus familias.

Los internos perciben una remuneración diaria según el rol que desempeñan dentro del esquema.

Los o ficiales perciben G. 180.000 por día mientras que los que trabajan como ayudantes reciben G. 130.000 por jornada laboral.

De acuerdo con fuentes del Ministerio, esta iniciativa apunta a fortalecer el acceso a espacios de formación, trabajo y desarrollo personal para las personas procesadas.

Afirman que con estas reformas, el Centro Nacional de Prevenidos se perfila como un modelo de gestión penitenciario que busca beneficiar tanto a los internos como al personal penitenciario y a la sociedad en su conjunto.

En el marco de la política de transformación del sistema penitenciario impulsada por el Ministerio de Justicia, se ha dado un paso clave para la modernización y el ordenamiento de la infraestructura carcelaria del país.

Trabajadores. Odilón Alegre, uno de los internos que trabajan en la remodelación del Centro de Prevenidos, mencionó que su profesión es carpintero y siempre se dedicó a esa actividad, incluso en tiempos en que la penitenciaría era dominada por el clan Rotela.

Refacción. 120 internos fueron contratados para refacción el ex penal de Tacumbú.

“No me metía con ellos, ellos hacían lo que querían y gracias a Dios estaba tranquilo y pase todo eso, ahora estoy en proceso de pedir alguna clase de beneficio porque ya es tiempo”, indicó.

Además, confirma que en libertad nunca se ocupó de su salud mental y que en cierto momento lo impulsó a cometer errores que lo llevaron a cumplir una condena en la penitenciaría de Tacumbú.

Por su parte, José Fernández quien está por cumplir 9 años de prisión refirió que estando en prisión pasaron momentos muy difíciles. “Fueron tormentas, pero siempre me aparte de ellos por mi trabajo”.

“Tuve miedo, tuve amenazas, todos pasamos momentos difíciles, es difícil hablar mucho de esto porque los perros se conocen todos y la cárcel tiene sus códigos, pero ya pasó para mejor”, señalo.

El ministro de Justicia Rodrigo Nicora confeso que en la cárcel de Tacumbú tenía más de 4 mil personas privadas de libertad y era imposible llevar adelante los programas de reinserción, ya que el lugar tiene una capacidad para albergar a un máximo de 1.530 personas; sin embargo, ahora con la nueva distribución de internos se logra poner en marcha nuevos proyectos de reinserción.

• Tuve miedo, tuve amenazas, todos pasamos momentos difíciles es difícil hablar mucho de esto porque los perros se conocen todos y la cárcel tiene sus códigos José Fernández, interno

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