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Hijo de Koki Ruiz revela el deseo de su padre: “Quería que las tradiciones culturales queden”

Julián Ruiz, hijo de artista plástico Delfín Koki Ruiz, manifestó a Última Hora que es el segundo año que se realizó el Vía Crucis en Tañarandy, sin la presencia de su padre, quien falleció en diciembre del 2024; sin embargo, dijo que es la primera vez que sus hermanas Almudena y Macarena expresan lo que quieren hacer en el retablo con los cuadros vivientes.

Recordó que el año pasado hicieron una conmemoración a su padre con la exposición de las obras más icónicas que realizó y que este año tomaron la posta sus hermanas y presentaron el retablo con estilo gótico.

“Es superemocionante, yo le sigo viendo a papá detrás de mis hermanas, tenemos los mismos pasos, las mismas actividades y ellas fueron muy buenas alumnas de papá”, agregó.

Contó que el momento más emotivo para él en el Vía Crucis es cuando inician la caminata con la Virgen Dolorosa por el Yvága Rape.

“Hasta ahora yo sigo sintiendo la misma emoción, por más que es como algo que siempre hacemos, igual tiene una emoción profunda que es lo que él (su padre) siempre quiso”, comentó.

“Cada ser humano es un artista”
En la tumba de Koki Ruiz está escrita la frase: “Cada ser humano es un artista”. Su hijo comentó que esa frase a él le gustaba mucho porque tenía el sentido de lo que es Tañarandy.

Cada ser humano podía ser un artista y Koki, con la ayuda de toda la comunidad, quería que salga la gran obra de arte de lo que cada Viernes Santo es el mayor evento de espiritualidad y fe en la Semana Santa, refirió.

Julián recordó que el año pasado pidieron que en el momento de la procesión y en la llegada de la Virgen Dolorosa hasta la Barraca, se realice un silencio como un recuerdo y respeto a su padre y que sintieron el acompañamiento de la gente y fue algo muy emotivo.

“Ver toda esa gente que viene por él, por todo lo que él quiso que se quede como legado y que se esté cumpliendo es muy emocionante, ver que en otras ciudades están repitiendo esto es muy emocionante porque es lo que él quería”, afirmó.

Por último, entre risas, dijo que Koki “nunca fue un papá normal porque fue el creador de Tañarandy, pero ahora con su ausencia se dan cuenta de lo importante que fue el trabajo que su padre hacía cada Viernes Santo.

“Lo recuerdo como una persona que quería siempre que las tradiciones culturales queden, entonces cumplió su objetivo. Él fue una persona que quiso rescatar esto porque hace 30 años la gente no sabía quienes eran los estacioneros”, concluyó.

La procesión en Tañarandy
Una gran cantidad de personas se congregaron nuevamente, como cada Viernes Santo en Tañarandy, para participar del Vía Crucis con la imagen de la Virgen Dolorosa que es llevada en procesión en la Barraca para encontrarse con Cristo crucificado.
Con 20.000 candiles, 500 antorchas y 2.000 iluminarios, se realizó el emotivo evento en el cual participaron niños, jóvenes y adultos.

En un armaje de 10 metros de alto por 16 metros de ancho, los cuadros dramatizaron tres momentos claves, el primero con la traición de Judas y el arresto de Jesús, el segundo fue la crucifixión y la multitud que acude a ver a Cristo y el tercero La Piedad y las mujeres: María y el llanto de las mujeres.

El recuerdo de Koki Ruiz sigue vivo, más latente que nunca, en cada antorcha que ilumina la oscuridad de la noche y en toda la comunidad que acude al evento recordando su gran legado en la tradición y en la cultura religiosa

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