Expertos plantean medidas urgentes ante “economía de guerra” del Fisco

Ante la creciente presión fiscal que enfrenta el Gobierno, los ex ministros de Hacienda César Barreto y Benigno López propusieron una serie de medidas de austeridad que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) podría implementar para atender las restricciones presupuestarias sin comprometer los programas sociales.
Barreto señaló que el primer paso debe ser la elaboración de un plan financiero basado en una proyección más precisa de los ingresos corrientes con los que efectivamente contará el Tesoro, tanto para lo que resta del año como para 2027. Esto, considerando el impacto de la caída del dólar en la recaudación aduanera y en los ingresos por royalties y compensaciones.
En ese marco, sugirió redireccionar los recursos del programa de gastos sociales de Itaipú hacia la compra de insumos y medicamentos para hospitales, al menos durante este y el próximo año.
Asimismo, indicó que a partir de estos ingresos reproyectados, el MEF deberá reprogramar y limitar la ejecución del gasto corriente, priorizando aquellos rubros críticos para la prestación de servicios fundamentales. Esto implica eliminar gastos no esenciales y postergar la implementación de nuevos programas o la ampliación de los existentes, con el objetivo de, al menos, sostener el nivel de servicios alcanzado hasta el cierre del año pasado.
Entre otras medidas de austeridad, Barreto planteó reducir al mínimo los viajes y viáticos de funcionarios, suspender nuevas contrataciones, frenar recategorizaciones e incrementos salariales, así como pausar nuevas jubilaciones e incorporaciones a programas sociales como Adulto Mayor y Tekoporã.
“En resumen, la situación es muy difícil y obliga a revisar y reprogramar la ejecución de todo el presupuesto del Estado con un criterio de absoluta austeridad, priorizando la continuidad de los servicios esenciales de salud y educación”, advirtió.
Por su parte, el ex ministro Benigno López sostuvo que la rigidez de las finanzas públicas deja un margen de maniobra prácticamente inexistente.
Explicó que Paraguay recauda alrededor de USD 5.300 millones al año, de los cuales más de USD 3.000 millones se destinan a salarios, unos USD 1.100 millones al servicio de la deuda y cerca de USD 800 millones a programas sociales clave como Adulto Mayor y la Caja Fiscal. A esto se suman más de USD 1.000 millones en deudas acumuladas con proveedores.
“Con esta estructura, no hay magia posible”, afirmó.
Advirtió que cuando el Estado no cumple con sus obligaciones, el impacto se traslada a la economía real: hospitales desabastecidos, obras paralizadas, empresas sin liquidez y empleos en riesgo. “Eso también es un impuesto, solo que pagado en especie por los ciudadanos”, enfatizó.
López alertó además que, con una presión tributaria cercana al 11% del PIB, Paraguay enfrenta serias limitaciones para sostener un Estado moderno. A su criterio, ningún país puede operar con solvencia con una base tributaria tan reducida.
En ese sentido, subrayó que el debate no debe centrarse únicamente en el recorte del gasto, ya que el componente rígido absorbe la mayor parte del presupuesto. “Cuando se ajusta donde se puede y no donde se debe, se deterioran los servicios esenciales que sostienen la vida cotidiana”, indicó.
Para el ex ministro, la “economía de guerra” no debe dirigirse contra el gasto social ni la inversión productiva, sino también contra la insuficiencia estructural de ingresos que limita la capacidad del Estado.
En ese marco, propuso una agenda de reformas con tres ejes principales como mejorar la calidad del gasto público, enfocándose en eficiencia y transparencia, especialmente en salarios, compras públicas y programas sociales. Combatir la informalidad con enfoque integral, promoviendo la inclusión financiera, el acceso al crédito y la protección social.
Eliminar exenciones tributarias injustificadas, avanzando hacia un sistema más equitativo y progresivo. Finalmente, López concluyó que si bien Paraguay tiene potencial de crecimiento, ningún país puede sostener su desarrollo con un Estado crónicamente desfinanciado. “La verdadera economía de guerra es contra el malgasto y la insuficiencia de ingresos que impide que el Estado cumpla su rol y que la economía alcance su verdadero tamaño”, sostuvo.

Proponen reducir en 50% salarios extraordinarios
El economista Jorge Garicoche advirtió que la situación financiera del país requiere medidas drásticas para evitar una crisis. En un análisis detallado, Garicoche explicó que la caída de los ingresos y el aumento de los gastos han llevado a una situación de “economía de guerra”.

Jorge Garicoche
Según Garicoche, la proyección de crecimiento económico para 2025 era del 3,8%, pero la economía creció al 6%, lo que generó USD 475 millones adicionales en recaudación tributaria. Sin embargo, el déficit fiscal fue mayor al esperado, ya que los ingresos ejecutados estuvieron por debajo de lo presupuestado y los gastos no se redujeron.
Dijo que en un escenario distinto, ya en 2026, donde las recaudaciones son más bajas de lo estimado, las presiones de cobro por parte de proveedores van en aumento, persiste la necesidad de cumplir con los gastos rígidos y la propuesta de ajuste a la Caja Fiscal que fue derrotada, por ende, el aporte del Fisco seguirá siendo importante para calzarla, nos encontramos ante la extrema necesidad de ajustar el cinturón de las finanzas públicas.
Ante esta situación, Garicoche propone una serie de recortes para generar un ahorro de USD 350 millones. Entre las medidas sugeridas se encuentran no cubrir más de 5.000 cargos en seguridad, reducir en 50% las remuneraciones adicionales y extraordinarias, recortar en al menos 30% los bienes de consumo, disminuir en 30% los viáticos y bajar en 20% los alquileres, promoviendo el uso de oficinas públicas vacías.
“Estoy seguro de que se pueden ajustar muchas cosas más. Unas finanzas públicas con un objetivo claro de consolidación fiscal pueden comenzar a honrar sus atrasos a proveedores, generar ahorros suficientes y llegar al tope fiscal propuesto con transparencia y veracidad. Pero esto requiere disciplina y determinación. ¿Las tendremos?”, planteó



