Peña ordena despliegue militar por intensos raudales

El presidente Santiago Peña ordenó el despliegue de las Fuerzas Armadas para limpiar ciudades tras las intensas lluvias registradas el último lunes, un fenómeno que les “sorprendió” por la cantidad de agua acumulada en poco tiempo.
Unos 300 militares del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y el Comando Logístico realizaron tareas de limpieza, así como el despeje y descolmatación de cauces hídricos, en respuesta a una orden expresa del presidente Santiago Peña en el marco del Operativo Ára Pochy.
Las labores de las fuerzas públicas se dan tras las intensas lluvias registradas el pasado lunes en Asunción y Central, generando enormes raudales e inundaciones en barrios que nunca antes sufrían esta situación.
Según explicó el general Gustavo Arza, comandante del Comando Logístico, en un video promocional, la misión nace para prevenir un fenómeno similar y colaborar con la población civil.
Esto porque “realmente llamó la atención la cantidad de agua caída en un corto tiempo”, señaló.
Los militares también cuentan con el apoyo de la Secretaría Nacional de Emergencia (SEN).
En la víspera, el ministro de Defensa Nacional, Óscar González, supervisó el despliegue de los militares desde el Comando del Ejército.
Desde la SEN indicaron que parte de las intervenciones se apoyan en trabajos preventivos realizados previamente, como la limpieza del arroyo Morotí, que permitió mitigar inundaciones en zonas vulnerables.
El titular de la institución, Arsenio Zárate, explicó que el mantenimiento de cauces hídricos resulta determinante en contextos de lluvias intensas, especialmente en áreas urbanas con alta densidad poblacional. Según precisó, sin estas intervenciones previas, barrios como Santa Ana y San Cayetano habrían registrado mayores niveles de inundación.
Con cada lluvia, Asunción y Central colapsan debido a la falta de una planificación urbana y obras inconclusas que ponen en peligro barrios enteros. Incluso, ya se registraron personas fallecidas arrastradas por los raudales. El último caso fue del niño Tobías Suárez, de 12 años.
Tobías murió ahogado tras ser arrastrado por la fuerza del raudal en una zona de obras en San Lorenzo, donde no había vallas de seguridad, según se denunció



