Monseñor llama a la solidaridad y al compromiso social en el inicio del novenario a San Blas

Durante su homilía, el prelado invitó a la feligresía a elevar oraciones por los enfermos, recordando especialmente la realidad de los hospitales, y a encomendarse en silencio a la sagrada imagen del santo protector.
En ese contexto, recordó el lema pastoral de este año, “Denles ustedes mismos de comer”, que orienta el caminar de la Iglesia hacia la solidaridad, la justicia y el compromiso social, con atención preferencial a los más necesitados.
Monseñor Collar hizo una mención especial a la situación de los pueblos indígenas asentados desde hace meses en el aeropuerto Alejo García, instando a no ser indiferentes ante el sufrimiento de los sectores más vulnerables.
Señaló que en San Blas se encuentra una figura que une fe, caridad y esperanza, impulsando a una vivencia concreta del Evangelio.
Recordó además que el novenario coincide con el aniversario de fundación de Ciudad del Este, ocurrido el 3 de febrero de 1957, fecha en la que también se celebra la festividad de San Blas.
El obispo destacó los avances logrados a lo largo de las décadas en infraestructura, generación de empleo y desarrollo de numerosas familias. En ese marco, valoró la actividad empresarial como una vocación noble cuando se ejerce con responsabilidad social y sentido del bien común.
No obstante, exhortó a que el tiempo de celebración sea también una oportunidad para la reflexión profunda, advirtiendo que el auténtico desarrollo no se mide solo en progreso material, sino en la capacidad de promover el bien común. Citó al venerable monseñor Juan Sinforiano Bogarín, quien sostenía que una nación se construye sobre la rectitud de conciencia, la justicia social y la honestidad de sus ciudadanos.
Peligros de la codicia y la avaricia
El obispo alertó sobre los peligros de la codicia y la avaricia, recordando las enseñanzas del Papa Francisco, quien cuestiona una economía que prioriza las ganancias por encima de la dignidad de las personas y termina excluyendo a los más vulnerables.
Asimismo, desarrolló algunos pilares fundamentales del bien común, como la centralidad de la persona y su dignidad, la importancia de la familia y el trabajo, y el rol de la política entendida como servicio. Enfatizó que la autoridad solo alcanza su verdadero sentido cuando se ejerce con espíritu de servicio y orientación al bien común.
Finalmente, monseñor Collar animó a las autoridades civiles, eclesiales, militares, policiales y judiciales, así como a dirigentes sociales, comunicadores, jóvenes y familias, a promover la unidad, el diálogo, el perdón y el trabajo conjunto.

Unidad y amor
Invitó a ofrecer a San Blas, el próximo 3 de febrero, “el regalo de la unidad y el amor”, renovando el compromiso con una sociedad más justa y fraterna.
La ceremonia se realizó tras el rezo del Ángelus y contó con la concelebración de monseñor Celestino Ocampo, obispo de Carapeguá; el presbítero Darío Britos, párroco de la Catedral, junto a los sacerdotes Agustín Cantero, Julio, y los diáconos Joel Benítez y Blas Oviedo.
El novenario se extenderá hasta el 3 de febrero, día en que se celebrará la solemnidad de San Blas, patrono de Ciudad del Este y del Paraguay



