Obispo de Caacupé reflexiona sobre las crisis familiares que no permitieron una feliz Navidad

Durante la homilía en conmemoración de la Sagrada Familia de Nazaret, monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, comenzó reflexionando sobre la situación de muchos hogares paraguayos durante la Nochebuena y la Navidad.
“En muchos hogares se habrán saludado con efusión, con alegría, con gozo; sin embargo, esa feliz Navidad no alcanzó a todas las familias, ya que quizás antes hubo problemas, discusiones y saltaron algunas cosas que enlutaron a las familias en el nacimiento del niño Dios, que trajo la luz a mucha oscuridad, pero la oscuridad en su momento hizo lo suyo”, se explayó.
Seguidamente, recordó el trágico hecho que sucedió en plena Navidad cuando un hombre disparó con una escopeta a dos de sus hijos y luego se quitó la vida. El hecho ocurrió San Rafael del Paraná, Departamento de Itapúa. Los heridos están en grave estado de salud.
Siguió mencionando que durante esas fechas festivas hubo una gran cantidad de accidentes fatales y denuncias por violencia doméstica. “¿Qué pasa en nuestra familia?”, se preguntó.
Durante su sermón, recordó lo que dijo el papa Francisco de que todo lo que creó Dios, lo más lindo es la familia.
“La familia, ese es el sueño de Dios en su creación. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y le dio una tarea bien específica para el desarrollo de la familia humana”, acotó y alertó que hoy se va olvidando de apoco este aspecto.
Siguió mencionando que el fundamento esencial de la sociedad humana es la familia.
“No es bueno que el hombre esté solo. La familia es escuela de humanidad. Porque en la familia nos sentimos amados. Allí nosotros aprendemos a amar y ahí aprendemos las virtudes humanas y las cristianas”, añadió y mencionó que quizás la única familia perfecta fue la familia de Nazaret.
El religioso hizo un llamado a la reconciliación y que “no se dejen arrastrar por el pecado y que no permitan que la noche los sorprenda enojados”.
“La educación se va perdiendo”
Por otro lado, el obispo lamentó que la educación se fue perdiendo y, lastimosamente, a veces, de la mano de los padres, va quedando bajo la responsabilidad de la escuela, pero recordó que la familia es la primera escuela.
Sin embargo, muchos reciben enseñanzas de la calle donde se recibe dureza, agresividad y falta de respeto.
También, alertó sobre las amenazas como las personas desaparecidas, la trata de niños, la pornografía, los abusos, la drogadicción y las pandillas que “son sombras que siempre están sobre la familia”.
Ante esta situación, instó a los padres a buscar caminos que fortalezcan a la familia.
“La familia es escuela o camino de comunión y la comunión es una meta que tenemos que alcanzar poco a poco, con paciencia, con misericordia, con generosidad. Lentamente vamos logrando, ganando un poquito de cancha para vivir mejor”, siguió mencionando.
La convivencia familiar
En otro momento, reconoció que la convivencia familiar no es fácil, pero dijo que “tampoco hay que asustarse o escandalizarse de que muchas veces haya conflicto en el hogar, ya que a veces más dolorosa que la pelea, es ese distanciamiento, la indiferencia y ese silencio”.
“Es tan importante vivir el perdón, dialogar y sanar las heridas”, pidió.
Ya al terminar, instó a los fieles a pedir al niño Jesús, por la intercesión de María y José, por las familias que están pasando por momentos de crisis, por los esposos que no tienen trabajo, por las familias de madres que fueron abandonadas o que tienen algún hijo enfermo y por las familias de los inmigrantes.
“Aprovechemos estos días para estar más en familia, para compartir las vacaciones, la salida al campo, la playa, esa mesa familiar abajo el mango, bajo el árbol del patio de la casa y compartir con los abuelos, para construir esos vínculos de comunión que tanto necesitamos hoy”, finalizó



