CDE: Vecinos se enfrentan por la construcción de una caseta policial

Lo que antes unía a los vecinos del barrio San Juan ahora los enfrenta. El desafío es encontrar el equilibrio que atienda la necesidad de seguridad sin sacrificar la función recreativa de la plaza.
La plaza María Auxiliadora, ubicada en el barrio San Juan, km 7,5 Acaray de Ciudad del Este, pasó de ser un espacio de juegos y encuentros familiares a convertirse en escenario de discusiones, gritos y forcejeos entre vecinos. El motivo es la construcción de una caseta policial en uno de sus sectores, que despertó pasiones y posturas irreconciliables.
La historia comenzó meses atrás, cuando la Junta Municipal de Ciudad del Este aprobó la instalación del puesto policial mediante la Resolución 184/2025, respondiendo a una solicitud vecinal que pedía reforzar la seguridad en la zona. Sin embargo, lo que parecía ser un proyecto de consenso pronto se transformó en fuente de discordia.
La plaza María Auxiliadora abarca unas 7.700 m². Durante años fue el corazón del barrio. En ese lugar se organizaron festivales, partidos de fútbol infantil, celebraciones patronales y hasta ferias de emprendedores. Los más pequeños la convirtieron en su lugar favorito para jugar en las tardecitas, mientras los adultos hallaban allí un respiro a la rutina.
Pero ahora, una porción de ese espacio se destina a la futura caseta policial, lo que encendió el enojo de parte de los pobladores. Para la comisión de la plaza, la obra significa perder un terreno valioso que debía ser preservado íntegramente para la recreación. Señalan que se le arrebató al barrio el único lugar donde los niños pueden correr libres. Una caseta no es solución, es un parche mal hecho sostienen.
VERSIONES. En contrapartida, los vecinos que apoyan la construcción aseguran que la plaza dejó de ser segura desde hace tiempo. Relatan que grupos de personas adictas suelen reunirse en el sitio, lo que derivó en hurtos, asaltos y riñas. Para ellos, el destacamento policial es una necesidad urgente y representa una forma de recuperar el espacio. Afirman que no se trata de quitarles la plaza a los niños, sino de garantizar que puedan jugar sin miedo.
La tensión llegó a su punto máximo ayer, cuando ambos grupos se encontraron en la plaza en medio de los trabajos de construcción. Hubo discusiones a los gritos, empujones y acusaciones cruzadas. La situación obligó a la intervención de agentes policiales de la jurisdicción, quienes acudieron para evitar enfrentamientos mayores y permitir que las obras continuaran.
Lejos de calmarse, el conflicto se profundizó. Los opositores prometieron organizarse y seguir resistiendo, mientras que los frentistas, que colaboran con la mano de obra, reafirmaron que no retrocederán en su empeño de culminar la caseta.
EL CONFLICTO. La raíz del conflicto no es solo el espacio físico de la plaza, sino la manera en que los vecinos imaginan la seguridad del barrio. Un sector cree que la caseta será apenas un puesto improvisado, con escaso personal y un móvil en mal estado, lo que no resolvería la problemática de fondo. Como alternativa, plantean elevar la Subcomisaría 046 a la categoría de comisaría, con el fin de disponer de más agentes, vehículos y equipamiento.
El otro sector, más pragmático, argumenta que aunque los recursos sean limitados, la sola presencia policial puede disuadir a los delincuentes y dar un mensaje de control en la zona. Manifiestan que algo es mejor que nada y que ni pueden esperar a que se les dé una comisaría de categoría mientras sigan viviendo con miedo.
Por el momento, la construcción sigue en marcha, respaldada por los frentistas. Pero la oposición promete redoblar esfuerzos y recurrir a instancias municipales y judiciales si es necesario.



