
Mientras Coronel Oviedo reclama soluciones urgentes a sus problemas de infraestructura, inundaciones y una delicada situación financiera, el intendente reelecto Marcos Benítez ya habla abiertamente de su aspiración a la Gobernación de Caaguazú en 2028 de mano de Beto Ovelar. La ciudadanía espera saber si su prioridad será cumplir los cinco años de mandato o convertir la Intendencia en una plataforma para su próximo proyecto electoral, a lo que el resto del departamento observa y se pregunta ¿si ni con su ciudad cumple, con que intenciones quiere ser gobernador de 22 distritos?
Coronel Oviedo enfrenta una realidad que no admite distracciones políticas. Las últimas lluvias dejaron calles inundadas, raudales que destruyeron tramos del pavimento, barrios afectados y hasta problemas estructurales en el Mercado Municipal, donde comerciantes denunciaron daños en el tinglado. A esto se suman las preocupaciones por las finanzas municipales y las deudas que arrastraría la institución.
Sin embargo, mientras los problemas de la ciudad siguen esperando respuestas, el intendente reelecto, Marcos Benítez, ya puso sobre la mesa su siguiente objetivo político: llegar a la Gobernación del departamento de Caaguazú en 2028.
No se trata de una simple especulación. Fue el propio Marcos Benítez quien, durante una entrevista con Noticiero Paraguay, manifestó: «Mi intención está, yo quiero ser el próximo gobernador del Caaguazú y estamos conversando con los amigos conforme a eso».
La declaración genera un interrogante político inevitable: ¿con qué tiempo y dedicación pretende administrar Coronel Oviedo si su mirada ya está puesta en la Gobernación?
La ciudadanía le otorgó nuevamente su confianza para conducir la Municipalidad durante cinco años. Ese respaldo electoral representa una responsabilidad institucional que no debería quedar subordinada a los movimientos, reuniones y negociaciones de una futura candidatura.
Una Intendencia no puede convertirse en una sala de espera electoral
El problema no es que Marcos Benítez tenga aspiraciones políticas. Cualquier dirigente tiene derecho a proyectar su futuro y participar de la competencia electoral. La cuestión de fondo es otra: ¿puede una ciudad que enfrenta tantos problemas permitirse tener un intendente cuya principal proyección política ya apunta a otro cargo?
Coronel Oviedo necesita planificación, gestión permanente y decisiones concretas. Necesita resolver el problema del desagüe pluvial, mejorar sus calles, atender los barrios postergados, recuperar espacios públicos y transparentar las cuentas municipales.
No necesita que la administración municipal quede condicionada por una carrera electoral que todavía tiene dos años por delante.
Si la intención es competir por la Gobernación, Benítez tendrá que explicar cómo piensa compatibilizar ese proyecto con las obligaciones que acaba de asumir. Porque recorrer el departamento, construir acuerdos políticos y buscar respaldo de los diferentes sectores demanda tiempo, dedicación y presencia.
Y ese tiempo no puede salir de las responsabilidades que le corresponden como intendente de Coronel Oviedo.
Primero cumplir por lo encomendado por su pueblo, después sus aspiraciones políticas
La pregunta que hoy merece una respuesta pública es si Marcos Benítez está dispuesto a dedicar íntegramente este nuevo periodo a resolver los problemas de la ciudad o si su administración estará atravesada desde temprano por los intereses de su proyecto político para 2028.
Incluso, si finalmente decide renunciar para competir por la Gobernación, deberá asumir también la responsabilidad política de explicar a los ciudadanos por qué solicitó un nuevo mandato de cinco años si su intención era dejar el cargo antes de concluirlo.
Los ovetenses no votaron para que la Municipalidad se convierta en una plataforma de lanzamiento hacia la Gobernación. Votaron para tener una administración que responda a sus necesidades.
La política puede esperar; los problemas de Coronel Oviedo, no.
Marcos Benítez tiene ahora la oportunidad de demostrar que su compromiso con la ciudad está por encima de sus aspiraciones personales. La mejor carta de presentación para cualquier proyecto político departamental debería ser una gestión municipal con resultados, transparencia y cumplimiento de las promesas.
Porque pretender gobernar todo el departamento mientras todavía existen importantes problemas pendientes en la propia ciudad que se le confió no es una cuestión menor.
Coronel Oviedo necesita un intendente concentrado en gobernar, no un candidato en permanente campaña. La ciudadanía espera hechos, no solamente nuevos proyectos electorales.



