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Poca oferta y desorden ideológico afectan al PLRA, según analistas

El Partido Liberal (PLRA) pasó de 78 distritos a 34 en las últimas municipales. Esto representó un duro golpe para el centenario partido, debido a que tenían el objetivo de alcanzar las 100 intendencias.

Analistas explican qué está pasando con el PLRA y si el tercer espacio debe encabezar o no la oferta electoral de la oposición con miras a los próximos comicios.

Liderazgo. La politóloga Selva Castiñeira dijo que los resultados reflejan que el electorado liberal no se encuentra a gusto con los políticos tradicionales como opción de ser sus representantes.

“Sí observamos los datos hoy día el electorado opta por nuevas figuras en la arena política y es lo mismo en los demás partidos políticos, hoy pesa más el liderazgo que el partido y los colores. El electorado opta por nuevas figuras que los representen independiente al partido que representa”, señaló.

Desorden. Esteban Caballero Carrizosa, analista político, explicó que el PLRA viene acarreando un desorden en lo ideológico (¿qué tipo de liberalismo se defiende?), así como en el posicionamiento político.

“Quizás lo más preocupante es la dimensión organizativa y financiera. No hay una base sólida de la cual emanen las decisiones, ni una cadena de transmisión que se respete, ni recursos para efectivamente ejecutar lo decidido”, explicó.

Crisis partidaria. Rocío Martínez Larroza, politóloga, afirmó que el PLRA atraviesa una crisis de conducción, de identidad y de disciplina partidaria.

“El problema no es solamente electoral: es también organizativo y estratégico. Mientras el Partido Colorado conserva una estructura territorial extendida, una conducción reconocible y una capacidad de movilización que se traduce en resultados, el Partido Liberal llega a las elecciones con liderazgos superpuestos, fragmentación interna y dificultades para construir una estrategia común”, explicó.

Institucionalidad. Eduardo Valiente, politólogo, afirmó que al PLRA le falta institucionalidad, en el sentido que son muchos los líderes, en diferentes lugares, que no logran acordar nada.
“Eso tiene consecuencias electorales concretas, porque el partido deja de competir de forma homogénea en todo el país y pierde distritos que históricamente estaban dentro de su espacio”, expresó.

Para el analista, el problema no es necesariamente que tengan que estar de acuerdo en todo, sino que exista una institucionalidad capaz de procesar esas diferencias y llegar a decisiones que sean asumidas por todos. “Es vital que exista un procedimiento legítimo para discutir, decidir y competir”, sentenció

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