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Los brasileños votan entre Lula y Bolsonaro hijo en unas elecciones seguidas muy de cerca por Donald Trump

Desde la Amazonía hasta las tierras agrícolas del sur, los brasileños eligen entre un elenco ya conocido y muchos se decantarán por quien menos les desagrade.

Con casi 81 años, el izquierdista Lula busca un cuarto y último mandato y advierte que la soberanía de Brasil está en juego ante la presión de Trump, que dijo seguir las elecciones “muy de cerca”.

Libra la batalla con el senador de derecha Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro.

El ultraderechista designó candidato a su primogénito tras ser condenado a 27 años de cárcel por intentar un golpe de Estado contra Lula en 2022.

La última encuesta del instituto Datafolha prevé 45% de los votos para el mandatario y 42% para el senador, por lo que sería necesaria una segunda vuelta el 25 de octubre.
Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste y entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres.

“Estoy muy preocupada porque quiero la victoria. No consigo entender al pobre de derecha porque nosotros somos naturalmente personas de izquierda, somos pobres, nordestinos. El pobre de derecha me saca de quicio”, dijo a la AFP Maria de Nazaré Azevedo, una funcionaria de 57 años, que vive en Río de Janeiro, pero es del estado amazónico de Pará.

Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos.

“Lo que necesitamos es un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos, ya presencié varias cosas. Lo más importante es precisamente nuestra seguridad”, dijo en el mismo centro electoral Babiliana Figueira, una bombera civil de 40 años que votará por el senador y su programa de mano dura contra la inseguridad.

Los centros cerrarán a las 17:00 locales (20:00 GMT) y enseguida se iniciará el conteo de las urnas electrónicas.

En un país polarizado, la campaña electoral se destacó por controversias y ataques personales.
Lula trató a Bolsonaro de don nadie, que “no sirve ni para ser síndico de un edificio”.
Bolsonaro, que se dice más moderado que su padre, declaró que “Brasil ya no soporta” al izquierdista.
“Más enemigos”
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma.

Hace cuatro años derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de bolsonaristas semanas después de la asunción de Lula al cargo.

Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia.

También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país.

El cacique indígena Bepdjo Mekragnotire, de 45 años, de la aldea Bau en la Amazonía, dijo apoyar a Lula.

“Nuestra preocupación es que si Flávio gana, habrá más enemigos: más minería ilegal, más tala”, afirmó a la AFP.

Bajo Jair Bolsonaro, los pueblos indígenas de Brasil sufrieron un alza de la destrucción de la selva.
Programas sociales vs. impuestos
Trump no respaldó explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro. Pero utilizó aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo.

En los mitines de Flávio Bolsonaro, algunos de sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump.

En pocos meses, el discreto senador logró pisarle los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.

Flávio prometió una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública.

Carlos Roberto dos Santos, un ganadero de 62 años de Barretos, una ciudad del sureste, dijo a la AFP que está harto del gasto público descontrolado que atribuye a los gobiernos de izquierda.

“Tienen tantos programas sociales… para pagar la deuda deben subir las tasas de interés y crear nuevos impuestos. Eso afecta a todos los sectores, no solo a la actividad agropecuaria”, dijo el bolsonarista.
Fuente: AFP

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