El Paraná baja tras la crecida y vuelve a niveles por debajo de alerta

El río Paraná comenzó a normalizar su nivel luego de la crecida registrada a mediados de septiembre como consecuencia de las intensas precipitaciones en la cuenca del río Iguazú. En el área de influencia de la Central Hidroeléctrica Itaipú, el cauce llegó a superar los 105 metros sobre el nivel del mar, una marca considerada próxima a condiciones de inundación.
El aumento de los caudales se produjo entre el 9 y el 12 de septiembre, cuando las lluvias llevaron al límite la capacidad de almacenamiento de las centrales hidroeléctricas ubicadas sobre el río Iguazú. La apertura de sus vertederos incrementó el aporte de agua al Paraná y provocó una elevación del nivel del cauce hasta la zona de Itaipú.
El pico se registró el 11 de septiembre, mientras que posteriormente los caudales comenzaron a disminuir conforme cesaron las precipitaciones. Para el 22 de septiembre, el nivel del Paraná ya se encontraba por debajo de la cota de alerta, de acuerdo con los datos difundidos por la entidad binacional.
Itaipú mantiene el seguimiento permanente de la evolución hidrológica mediante un equipo integrado por ingenieros, hidrólogos, meteorólogos y otros técnicos. El objetivo es evaluar los cambios en los caudales y anticipar eventuales escenarios que puedan representar riesgos para las poblaciones situadas aguas abajo.
El sistema de vigilancia incluye estaciones hidrometeorológicas automáticas con transmisión de datos en tiempo real, instrumentos para medir caudales y embarcaciones utilizadas en trabajos de medición sobre el río. Los especialistas también incorporan pronósticos y simulaciones de centros meteorológicos de Estados Unidos y Europa al Sistema de Alerta Temprana ante Inundaciones, como parte de las herramientas utilizadas para la operación de la represa



