Banco’i: Una isla donde la única escuela resiste sin luz y sin agua

Es lunes y, como cada inicio de semana desde agosto de 2025, el profesor Cirilo Mazacotte emprende el camino hacia la escuela. Desde el kilómetro 50 de la Ruta Nacional PY03 General Elizardo Aquino, comienza la travesía hasta la Escuela Básica Nº 10.260 Banco Yparaguaymi, que está en la comunidad pesquera Banco’i de Arroyos y Esteros.
Se trata de una isla que sobrevive sin luz eléctrica y sin agua potable. En Banco’i, la escuela resiste con agua del río y un panel solar que no abastece para mantener los alimentos de Hambre Cero, que se descomponen.
Sobre su motocicleta, Cirilo se abre paso en un camino entre estancias, descendiendo para abrir unos 14 portones. Dos kilómetros antes de llegar al río, deja estacionada su moto en el depósito de uno de los capataces y camina hasta Puerto Olivares. Desde ahí le esperan otros 30 minutos de recorrido sobre el río Manduvirá en la “Peque-Peque”, pequeña embarcación bautizada así por el sonido constante de su motor.
Cada semana repite este trayecto porque el costo del traslado diario le resulta imposible con su salario de docente. Solo el viaje en lancha requiere el pago de unos tres litros de combustible. Por lo mismo pasa toda la semana en la escuela, donde duerme sobre un colchón dentro de una de las pequeñas aulas.
✓Este escenario, producto del aislamiento y el abandono, se vive a tan solo 47 kilómetros de Arroyos y Esteros, en el Departamento de Cordillera, y a 80 kilómetros de Asunción.
La comunidad es Banco Yparaguaymi, una isla donde confluyen las aguas de los ríos Yparaguaymi, Paraguay y Manduvirá. Allí viven unas 22 familias, poco más de 70 personas, entre la falta de agua potable y energía eléctrica.
En Banco’i la vida depende del clima y del río.
Las lluvias transforman el paisaje y las temporadas bajas de pesca golpean a las familias. Aun así, Cirilo asegura que su vocación le impide bajar los brazos. “La vida de resiliencia que tiene esta comunidad es impresionante. Eso a mí me da fuerzas para poder venir con mucho amor, compromiso y responsabilidad a estar con ellos. Porque ellos se merecen”, comparte Cirilo.
Precario. Cirilo duerme en un colchón en una de las aulas.
Un largo camino. El profesor viaja 30 minutos en lancha.
La escuela fue creada en 1936 por pobladores con paredes de estaqueo y techo de paja. Tras años de abandono fue reabierta en 1982. Hoy cuenta con dos pequeñas aulas y una cocina. Allí estudian 22 alumnos. Unos 17 niños asisten al primero y segundo ciclos en clases multigrado, a cargo de Cirilo. Otros 5 integran la primera generación de séptimo grado de la comunidad.
La responsable es la profesora Silvina Rojas Ovelar, quien realiza un largo recorrido para enseñar, viniendo desde Itapirú al Puerto Naranjahái, donde viaja por el río una hora y media. Rojas enseña bajo un árbol y los días de lluvia se traslada a la capilla que está al lado de la escuela. En Banco’i no faltan porque asistir a la escuela es tener un plato de comida subraya Silvina.
LLEGA PERO SE PIERDE. Los alimentos del programa de gobierno, Hambre Cero, se descomponen por la falta de refrigeración. La escuela tiene un panel solar, pero la batería no abastece al congelador.
Para que el alimento llegue, explica el profesor, los padres deben abonar el trasporte. “Para que llegue Hambre Cero, los padres ponen G.10 mil semanal para que el flete pueda bajar al puerto de una escuela que está acá a 30 kilómetros, en Zorrasquín. De ahí viene 30 kilómetros hasta acá y ahí se paga también el combustible, y con eso semanalmente saben que 10 mil tienen que poner. A veces algunos padres no ponen, porque acá a veces ni cinco mil no tienen en el bolsillo”, explica Mazacotte.
En su primer año como docente, Cirilo logró que los niños participen por primera vez del desfile por el Día de la Patria en Arroyos y Esteros. Y todo fue gracias a un video en redes sociales, donde se veía a los alumnos practicando la marcha para desfilar. Las imágenes generaron donaciones y los niños pudieron asistir con uniformes completos.
Tras este sueño cumplido apostaron a más y consiguieron ser invitados a conocer Itaipú Binacional. Los niños de Banco’i, van conocer la mayor generadora de energía del país, cuando no conocen lo que es vivir con energía eléctrica. En el puerto desde donde partió Cirilo se levanta el último poste de luz, todavía sin cables. Los pobladores aseguran que fueron muchos los políticos que prometieron llevar energía hasta Banco’i.

La luz está cerca. Pero para la comunidad todavía parece ser un anhelo inalcanzable.

• “Para que llegue Hambre Cero, los padres ponen G. 10.000 a la semana para que el flete baje a un puerto”. Cirilo Mazacotte.
• “Damos clase bajo el árbol con una pequeña pizarra, porque tenemos solo dos pequeñas aulas, para los mas chiquitos”. Silvina Rojas



