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El microtráfico sigue acogotando a muchos barrios de Asunción

Un mapa elaborado por la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) evidencia el avance de la comercialización de estupefacientes en todos los barrios de Asunción. No existe barrio que se salve de una crisis que ya golpea las puertas de casi todos los hogares.

Ante la pregunta de por qué este fenómeno se extiende a todos los barrios, el experto en seguridad José María Amarilla expone una de las respuestas claves.

sociales, nos hace mucho más daño el ama de casa que vende cien piedritas al día a niños y adolescentes, que el que envasa 20 toneladas de cocaína en sofisticados disfraces de lata de pintura. La renta de uno es mucho más grande, el daño social del otro es enorme, por eso no se salva ningún barrio,” menciona.

Aclara que no es un problema de oferta, sino un tema sistémico que toca la frustración social, la falta de oportunidades y el mal uso del tiempo libre –ante la escasa oferta contra el ocio para los jóvenes–, lo que deriva en una masificación de la demanda.

Esta masificación implica un crecimiento del consumo interno, especialmente entre jóvenes que consumen drogas sintéticas y cocaína base, conocida popularmente como chespi o crac.
En palabras más sencillas, indica que el microtráfico aparece donde hay mercado y siempre que haya demanda existirá un proveedor.

También refiere que “la barrera de entrada es baja, no se requiere capital alto para empezar”, incluso lo hacen por “consignación” y tampoco requiere una logística compleja mientras que la rentabilidad relativa es muy alta en comparación con los salarios no especializados.

“También ayuda la corrupción policial y fiscal, un sistema judicial venal y cárceles porosas que funcionan como oficinas narco, custodiadas por el Estado,” apuntó el también investigador.

Senad. Según el mapa, los barrios capitalinos Santa Ana, Republicano, Bañado Sur, Roberto L. Petit, Tacumbú, Silvio Pettirossi, Obrero, Sajonia, Itá Enramada, Itá Pytã Punta, Ricardo Brugada (Chacarita), Tablada Nueva, Botánico, Zeballos Cué y Loma Pytã son categorizados con una concentración “muy alta” de comercialización de drogas.

Al respecto, la reincidencia y continuidad de la situación actual de los barrios de Asunción lo confirmó Francisco Ayala, jefe de Comunicaciones de la Senad.

“Nosotros vemos muchísima reincidencia en el ámbito del microtráfico que tiene una dinámica particular, vos desarticulás un punto y van surgiendo nuevos intentos de reinstalar esa actividad dentro de ese mismo entorno familiar que fue desmantelado porque ya hay una clientela, ya hay una dinámica,” aclaró.

También señaló que “no es la regla”, pero donde el microtráfico se instala, la ven como una actividad cotidiana donde se debe entender que ya no se trata solo de intervenir sobre el responsable o un solo objetivo y detenerlo, sino sobre la lógica de la familia, que la ve como una actividad rentable y hasta inofensiva.

Relató que es bien sabido que las madres, abuelas o los abuelos son quienes tendrían que cumplir el papel de contención y cuidado de los más vulnerables, como los niños de una familia que queda sin un integrante que cae por comerciar drogas.

“Pero cuando ya están en contexto de alta vulnerabilidad, se dan situaciones en la que alguien del mismo entorno intenta sostener la actividad ilícita, que no es lo más frecuente, pero sí es una realidad y vemos, que hasta la abuela o el abuelo continúa con la actividad,” mencionó.

El mapeo de zonas rojas del microtráfico también resalta que cuarenta barrios asuncenos son catalogados de “alta”, mientras que once barrios tienen la calificación de “mediana”; por tanto, no existe un solo barrio exento.

La comercialización y el consumo de drogas en los barrios generan todo un conflicto social, ya que el consumo de drogas influye directamente con el aumento de la inseguridad.

A esto se suman las guerras violentas que se desatan en los barrios entre facciones delictivas por el dominio territorial.

Seguridad. A propósito del aumento de la inseguridad por el avance o comercialización de drogas en los barrios, conversamos con Dionisio Meza, de profesión herrero, quien confesó que su trabajo tuvo un repunte en los últimos años debido a los pedidos que le llegaron en especial para rejas.

“En cuestión a costo, siempre varía dependiendo del material que se quiera, un precio general, como mínimo es de G. 400 mil el metro cuadrado, llegando a un precio máximo de G. 550 mil con materiales de alta calidad,” indicó.

Este advirtió que el costo que mencionó, aunque es grande, es para mayor seguridad. También refirió que la colocación de barrera de cuchilla perimetral tiene un costo que va desde G. 35.000 hasta G. 60.000 el metro lineal. Otros artefactos de seguridad son los circuitos cerrados para interior o exterior que varían desde G. 170.000 hasta G. 540.000, dependiendo de la resolución y funciones que la familia o empresa precise.

También están las empresas que ofrecen sistemas de seguridad completos con monitoreo las 24 horas del día, desde G. 125.000 mensuales.

Uno de los implementos también utilizados es el alambre eléctrico, que viene en kit que contiene un electrificador, una batería y una sirena. Este tiene un costo base aproximado de G. 850.000 a G. 950.000.

Central. La problemática del microtráfico no se limita a Asunción, este flagelo se extiende con fuerza al Departamento Central. Las ciudades marcadas con una calificación “muy alta” incluyen a Luque, Capiatá, Ñemby, Villa Elisa y Lambaré, análisis que continuaremos en otra edición.


• 14 son los barrios capitalinos que fueron calificados por la Senad con una concentración de “muy alta”de comercialización de estupefacientes

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