Nacionales

La verdad médica sobre el dolor de rodilla y la lluvia

Las personas con artrosis u otras patologías reumáticas dicen encontrar una relación entre el dolor de rodilla y el clima. Al sentir molestias están seguros de que lloverá. Aparentemente, la medicina les dio la razón. Revisamos lo que dicen al respecto.

El aumento del porcentaje de la humedad o los cambios bruscos de temperaturas son escenarios en los que muchos pacientes con artrosis, artritis y otras patologías reumáticas hacen de meteorólogos.

De hecho, la presión atmosférica desciende antes de la llegada de la lluvia o ante el aumento de la humedad y este es uno de los principales factores estudiados al respecto y que hace que los pacientes “presientan” la lluvia.

En las articulaciones dañadas por el desgaste del cartílago, inflamación crónica o alteraciones de la membrana sinovial, estos cambios de presión atmosférica provocan pequeñas variaciones en la distensión de las estructuras que rodean la articulación, explica el doctor Rodrigo Acosta médico reumatólogo de la Policlínica IPS Ingavi

“Las articulaciones afectadas por enfermedades reumáticas presentan mayor sensibilidad debido a cambios estructurales e inflamatorios y a una activación más intensa de las terminaciones nerviosas del dolor”, señaló

En ese sentido, incluso modificaciones leves en presión o temperatura pueden amplificar la señal dolorosa y aumentar la sensación de rigidez. Esto explica por qué, algunos pacientes pueden sentir incremento de síntomas e incluso coincidir con periodos de mayor actividad clínica si existe una base inflamatoria previa.

En cambio el calor puede tener un efecto positivo, pues las temperaturas altas relajan la musculatura y mejoran la elasticidad de los tejidos. Pero ojo, el calor extremo puede provocar fatiga, deshidratación y alteraciones del sueño.

Lo más importante en cualquiera de los casos es seguir el tratamiento al pie de la letra y no modificar la medicación sin supervisión del médico. Se aconseja evitar la exposición prolongada al frío húmedo o al calor extremo y hacer actividad física suave, como caminar diariamente, nadar, etc.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba