El trenzado del pindó ya está listo desde G. 5.000 en el Mercado 4

Desde el lunes, familias enteras se dedican al trenzado de las palmas, una tradición que se renueva cada año en la antesala de la Semana Santa. “Estamos en el mercado ayudando a mis compañeros también porque somos muchas familias las que nos dedicamos a trenzar cada año el pindó”, señaló Javier Torres.
Son alrededor de 40 las familias que trabajan directamente con las palmas, mientras que otras proveen las plantas tradicionales como la ruda, el romero y la siempreviva, indicó el trabajador. Este año, los precios registran variaciones debido a las condiciones climáticas. La sequía, después vino la lluvia, puntualizó Javier. ‘‘Entonces está un poco difícil traer el pindó, pero estuvimos consiguiendo de a poco”, afirmó.
Los precios. En cuanto a costos, las trenzas más pequeñas se venden desde G. 5.000, mientras que los modelos estándar arrancan en G. 10.000.
También están las reliquias, las piezas pequeñas para cartera o uso personal, que se comercializan a G. 3.000 o en promociones de varias unidades. Para decoraciones de mayor tamaño, como las utilizadas en iglesias, los ejemplares de hasta 10 metros alcanzan los G. 100.000.

Javier Torres muestra el trenzado de palma que se piden para decorar las capillas y templos.
Renato Delgado
“Cumplimos con pedidos para escuelas y colegios, que nos piden por docenas”, comentó Torres, quien detalló que durante esta semana llegan a entregar pedidos importantes diariamente.
A medida que se acerca el domingo, aumenta el flujo de compradores. A partir del viernes, la gente ya empieza a llevar por unidad. Algunos compran paquetes de 6 y de 12, y la mayoría ya están comprando desde hoy.

La venta de las palmas arrancó con todo en las últimas horas.
Renato Delgado
Para la chipa. “Desde chico, con mi familia nos dedicamos a esto cada año. Con esto, nosotros preparamos mucha chipa y pasamos bien la Semana Santa”, expresó.
Además del pindó, otras plantas medicinales también registran aumentos en sus precios. La siempreviva se comercializa actualmente a G. 15.000 el mazo, mientras que la ruda alcanza los G. 20.000, impulsados por la alta demanda de la temporada.
Con jornadas que pueden extenderse entre ocho y diez horas diarias de trabajo, los trenzadores intensifican la producción para cumplir con los pedidos. “Full, porque es temporada. Me dedico netamente a mi pindó”, resaltó el trabajador



