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En 35 años hubo poco avance en seguridad social, señalan

La doctora en Economía, Verónica Serafini, señala que la seguridad social contributiva es una de las áreas que menos avances registraron desde 1989. La baja formalización laboral, el diseño del sistema y las relaciones de poder ayudan a explicar por qué una gran parte de los trabajadores continúan sin cobertura.

A más de tres décadas del retorno de la democracia, la seguridad social sigue siendo uno de los derechos que menos lograron expandirse en Paraguay. El diagnóstico surge del análisis de Serafini Geoghegan, “La seguridad social contributiva en Paraguay desde una perspectiva de economía política”, incluido en el libro 35 años de democracia: Economía, Sociedad y Estado en Paraguay, del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep).

La autora sostiene que la seguridad social contributiva paraguaya mantiene una cobertura mínima, una fuerte fragmentación institucional y una concentración en los sectores de mayores ingresos. Por eso, la considera una de las áreas de política social y económica que menos avances mostraron desde la caída de la dictadura en materia de ampliación de derechos.

Para Serafini, la debilidad de la protección social está relacionada con la estructura del mercado laboral, el modelo de crecimiento económico y la influencia de grupos de poder sobre las políticas públicas.

Apenas uno de cada cuatro aportaba. En el 2019, apenas el 23,2% de la población ocupada contribuía a un plan de jubilación, mientras que solamente el 31,8% contaba con seguro médico.

La situación era muy diferente según el tipo de empleo. Entre los funcionarios públicos, la cobertura alcanzaba 85,5% en jubilación y 78,5% en seguro médico. Entre los trabajadores del sector privado, en cambio, los porcentajes descendían a 36% y 43%, respectivamente, según menciona la investigadora.

La evolución de las últimas décadas tampoco muestra una expansión acelerada. La proporción de ocupados que aportaban a un régimen jubilatorio pasó de 13% en 2000 a 23,2% en 2019. Aunque hubo una mejora, Serafini califica la evolución como “lenta y desigual”.

Esto significa que, incluso después de dos décadas de democracia, más de tres cuartas partes de la población ocupada no estaban realizando aportes a un régimen jubilatorio según los datos analizados.

Según la académica, el problema de la seguridad social en Paraguay es de diseño. El sistema fue pensado para un trabajador asalariado y formal que no representa a la mayoría. En tanto que la economía paraguaya se basa en independientes, informales y empleos de baja productividad.

Mientras que el modelo agroexportador empujó a campesinos a las ciudades y eso expandió el trabajo por cuenta propia y precario, que hoy queda fuera del sistema

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