Nacionales

Cardenal: Pobreza y corrupción, desafíos que enfrenta el país

Púlpito denunciante. Durante la conmemoración de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María y los 150 años de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, en Asunción y Caacupé hablaron de la realidad que enfrenta la sociedad paraguaya.

En su homilía de la misa celebrada en la Catedral de Asunción, el cardenal Adalberto Martínez señaló que la celebración de la companía teresiana nos invita solamente a mirar el pasado con gratitud. También para ver el presente y futuro del país.

“Vivimos en una nación marcada profundamente por la fe cristiana, pero que sigue enfrentando desafíos muy grandes: La pobreza, la corrupción, la violencia, las adicciones, la fragmentación familiar, la indiferencia religiosa y tantas heridas que afectan el tejido social de nuestro pueblo”, expresó.

Agregó que ante esta realidad el Paraguay de hoy necesita volver a Jesucristo, saturarse de él, dejarse iluminar por su Evangelio y restaurar, sanar y fortalecer vínculos humanos y sociales que muchas veces aparecen debilitados.

Tanto San Enrique (fundador de la orden teresiana) como Chiquitunga nos recuerdan que la renovación del Paraguay no comenzará solamente con mejores estructuras o leyes, sino con corazones renovados por el encuentro con Jesucristo. Allí donde Cristo es conocido, amado y seguido, florecen la fraternidad, la justicia, la solidaridad y la esperanza”, resaltó el cardenal.

REGIONAL. Por su parte, el obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, aprovechó la celebración para hablar de la realidad de la población en su zona.

Valenzuela destacó las riquezas culturales, históricas y religiosas del Departamento de la Cordillera. Pero también se refirió a las necesidades cotidianas.

“También hay muchos desafíos, como la migración externa e interna, la inseguridad que hay en varias comunidades, tales como el abigeato y la falta de ocupación juvenil”.
En los recorridos que realiza por las distintas comunidades cordilleranas, pudo saber sobre las preocupaciones de muchas familias.

Supo sobre la salida constante de personas que buscan mejores oportunidades laborales, mientras otras conviven con hechos de inseguridad que afectan especialmente a productores y pobladores de zonas rurales.

A pesar de los problemas que enfrentan los ciudadanos, destacó la persistencia de los buenos valores. “He constatado la calidez, la fe y la hospitalidad del pueblo cordillerano. Es un tesoro de nuestra tierra adentro”.

Valenzuela afirmó también que la transformación de la sociedad no depende únicamente de planes o estructuras, sino principalmente del comportamiento de las personas y de la coherencia entre lo que se prédica y lo que se vive.

Además, instó a promover una cultura de fraternidad y servicio, especialmente hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

• “La mayor eficacia evangelizadora no está en las estructuras organizativas, sino en la autenticidad del testimonio de vida. Los desafíos actuales exigen una respuesta colectiva”. Mons. Ricardo Valenzuela

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba