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Todos los productos utilizados en platos escolares son de origen nacional, aseguran

El gobernador de Caaguazú, Marcelo Soto, respondió las críticas al programa Hambre Cero que afirman que los productores locales son dejados de lado, asegurando que todos los insumos utilizados en los platos escolares, desde hortalizas hasta los productos cárnicos, son de origen nacional. La única excepción es la sal.

La Comisión de Legislación del Senado, presidida por Derlis Maidana, sesionó ayer lunes en modalidad presencial y virtual. Durante la reunión, los legisladores recibieron a representantes de distintas instituciones públicas, con el objetivo de ampliar y avanzar en el estudio del proyecto de ley que propone modificaciones a varios artículos de la normativa vinculada al programa “Hambre Cero en nuestras escuelas y sistema educativo”.

Al respecto, Soto explicó que el programa ya ha generado negocios por 60 millones de dólares en 2025, mediante compras a la agricultura familiar y mipymes. Sin embargo, reconoció que existe una barrera que impide que el pequeño productor “de la esquina” venda directamente: la falta de formalización y el estricto cumplimiento de procesos fitosanitarios.

“Aquel discurso de que esto iba a beneficiar al carnicero de la esquina es una falacia si no hay procesos sanitarios de por medio. Estamos manejando alimentos para niños”, recordó.

El gobernador aclaró que el problema no radica en quién administra los fondos, si las gobernaciones o los municipios, más bien se trata de una cuestión estructural de la República, es decir, la necesidad de que los pequeños productores tengan registros más sencillos y un Registro Único del Contribuyente (RUC) para ingresar a la cadena de valor.

Ante las sospechas de que algunos proveedores podrían estar filtrando productos de contrabando, Soto fue tajante al señalar que el programa exige certificados de origen. “El tomate, la cebolla, la papa y el verdeo tienen su certificado de origen; eso nos da la seguridad de que el producto es paraguayo”, afirmó.

El gobernador hizo un llamado a las instituciones encargadas de la promoción y planificación para unificar esfuerzos. El objetivo es que un productor con 1.000 plantas de tomate pueda formalizarse sin exceso de burocracia documental y vender su cosecha durante todo el año, asegurando así que el dinero de Hambre Cero quede efectivamente en manos de la agricultura familiar campesina

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