Docente aprovechó sus vacaciones para vivir la experiencia cimeforista

El Centro de Instrucción Militar y Formación de Oficiales de Reserva (Cimefor) habilitó desde el 2024 la participación de mujeres. El curso del 2026 inició el 5 de enero y se extenderá hasta el 13 de febrero. De los 3.000 participantes, unas 1.850 son mujeres (62% del total).
Entre ellas se encuentra María Elena Morínigo de Álvarez, de 52 años. Ella es docente del IPT y del Colegio Nacional Mariano Roque Alonso. Así también es madre de un militar integrante del Escolta Presidencial de Santiago Peña, presidente de la República.
Morínigo afirmó que siempre sintió interés por el ámbito castrense, pero que recién decidió participar este año ya que antes no estaba habilitado para las mujeres.
Años atrás, cuando terminó el colegio, tuvo el dilema de elegir entre una carrera universitaria o militar. A pesar de que le gustaba el ámbito castrense, optó por elegir lo primero. Así es que siguió la carrera de Formación Docente. Ella es actualmente docente catedrática y trabaja en el Instituto Paraguayo de Telecomunicaciones (IPT), dependiente de la Facultad de Ingeniería, ubicada en la ciudad de Luque. Es un colegio bachillerato técnico industrial. Ella se desempeña como profesora guía de los terceros cursos, además lleva orientación vocacional con ellos. También es docente del Colegio Nacional Mariano Roque Alonso en el turno noche. Allí es profesora de Psicología y Educación Vocacional de primero y segundo año.
“Cuando eso no estaba habilitado para que las mujeres puedan ingresar. No tenía esa opción, pero siempre me llamó la atención”, recordó.
MOTIVACIÓN. Al ser consultada sobre sus motivaciones para ingresar al Cimefor, señaló que su interés principal fue el patriotismo que siente por su país.
“Mi motivación fue, por ejemplo, que no tuve la oportunidad de ir a esta carrera porque me gustaba la carrera militar y tenía que estudiar en la Facultad. No tuve esa oportunidad, entonces ahora que tengo la oportunidad de conocer, opté por venir. También vine por patriotismo, en honor a las residentas que fueron mujeres heroicas que levantaron nuestra nación luego de la guerra grande. Por otra parte, mis hijos, tengo dos hijos, el mayor es contador y el segundo es militar también. Tienen 31 y 28 años”, detalló.
Destacó que renunció a sus vacaciones para poder formar parte del Cimefor.
“Realmente renuncié a muchas cosas para poder incorporarme este año al Cimefor.
Renuncié a mis vacaciones laborales porque los docentes terminamos nuestras actividades académicas en el mes de diciembre y comenzamos nuestras vacaciones en enero. Entonces, yo opté venir al Cimefor porque quiero conocer este ámbito. De hecho que conozco algo, porque le sigo a mi hijo, pero quería experimentar más cosas, conocer más sobre el ámbito militar, pero no tuve oportunidad anteriormente.
Prácticamente, más de 30 años que tengo la idea de formar parte. Este es mi primer año”, señaló.
Sostuvo que superaron sus expectativas al iniciar el curso. “Muchas cosas aprendí, como la camaradería en primer lugar. El trabajo en equipo, el convivir con otras personas. Es diferente al ámbito civil. En mi ámbito laboral estoy todos los días con los jóvenes, pero es diferente aquí”, expresó.

Entrenamiento. Las prácticas de tiro son una de las clases que reciben los cimeforistas a lo largo de las seis semanas.

El curso tiene una duración de tres años
La carrera del cimeforista dura tres años, divididos en 6 semanas cada una. Al término del primer año se convierten en aspirantes, en el segundo en cabos y tras el término del tercer año se convierten en subtenientes de reserva.
Los lugares donde se concretan los entrenamientos son: el Ejército Paraguayo, Armada Paraguaya, Fuerza Aérea Paraguaya y el Comando Logístico. Los participantes tienen la opción de retirarse por las tardes al término de la jornada y volver al día siguiente. No obstante, pocos son los que hacen uso de este beneficio, atendiendo que residen lejos de los lugares de entrenamiento. En el Comando del Ejército es donde la docente María Morínigo entrena con sus camaradas.
María y sus camaradas entrenan en la base central; ese lugar se llama Cuartel General del Comando del Ejército. Este representa el 70% todas las Fuerzas Armadas.
Mensaje. María aconsejó a sus congéneres a que se animen y que no tengan temor de participar.
“Es una experiencia muy buena, se aprenden muchísimas cosas; te da esa confianza, esa oportunidad de hablar y de expresarte. No es unidireccional la enseñanza, sino más bien constructiva; entonces yo les insto a las mujeres a que se animen y que no se dejen llevar por malos comentarios. Acá adentro se le respeta a las mujeres; nosotros estamos en nuestra barraca; en el lugar donde nos quedamos estamos solamente las mujeres. Nadie nos falta al respeto”, refirió.
Señaló que habrá un antes y después en su vida tras la instrucción.
“Cumplí mi sueño y va para rato porque el próximo año regresaré para mi segundo periodo”, concluyó.
ESCOLTA PRESIDENCIAL. María, con orgullo, hizo referencia a su hijo, mencionando que es teniente. Estuvo dos años como instructor en el Comando de Institutos Militares de Enseñanza del Ejército (Comisoe), con sede principal en Encarnación y actividades destacadas en la zona de Carmen del Paraná.
Luego se trasladó un año a la Escolta Presidencial. En el 2025 fue a Mburuvicha Róga para servir como seguridad de Santiago Peña, presidente de la República.
“Cuando mi hijo estuvo en el Liceo le acompañé los tres años durante el desarrollo de sus actividades. Yo veía sus actividades y el trato que recibía. Luego intentó ingresar a la academia. Él estuvo tres años en el Liceo, cuatro en la academia y siete como oficial activo en las Fuerzas Armadas. Desde los 14 años forma parte del ámbito castrense; actualmente tiene 28 años”, expresó.
Destacó que su hijo fue electo por su preparación.
“Por su preparación se le eligió. Él estuvo dos años como instructor en Comisoe, de ahí le trajeron como escolta. Definitivamente si está trabajando con el presidente es porque tiene un alto perfil”, comentó.



