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Indignación en Minga Guazú: Mecánico pierde su hogar tras acoger a la pareja de su hijo

La historia de Don Ramón Heriberto Miranda Estigarribia, un mecánico de Minga Guazú, es el triste reflejo de cómo la generosidad y confianza de un padre pueden ser traicionadas. Don Ramón, quien dedicó años de esfuerzo para construir su hogar, recibió con los brazos abiertos a su hijo Alfonso Daniel Miranda Santa Cruz, quien necesitaba cuidados tras sufrir un accidente de moto. Ante la dificultad de encargarse personalmente del cuidado de su hijo por su extenuante trabajo, Don Ramón accedió cuando Daniel le pidió que también acogiera a su novia, Diana Leticia González Ríos, quien le ayudaría en su recuperación debido a su profesión como fisioterapeuta. Fuente: Oscar Florentin

Diana llegó a la casa ya embarazada de seis meses, y unos meses después dio a luz a un niño, quien actualmente tiene un año. Lo que empezó como un acto de apoyo se transformó en una pesadilla. Con el tiempo, la relación entre Daniel y Diana comenzó a deteriorarse hasta romperse completamente. Sin embargo, Diana se quedó en la casa de su exsuegro incluso después de la partida de Daniel.

La situación tomó un giro sombrío cuando Diana, bajo la excusa de querer controlar el cuidado del niño, instaló cámaras de seguridad en la casa, lo cual Don Ramón, confiado en sus intenciones, aceptó. Las cosas empeoraron cuando Diana descubrió que Daniel había iniciado una nueva relación. Desde entonces, comenzó a incomodarse por la presencia de Don Ramón, quien llegaba tarde después de sus largas jornadas de trabajo en el taller. En lugar de agradecerle el haberla acogido, Diana presentó una denuncia contra Don Ramón por “violencia doméstica”, argumentando que perturbaba su tranquilidad.

En un fallo incomprensible, la jueza de paz Maribel Rojas emitió una orden de alejamiento que dejó a Don Ramón sin derecho a ingresar a su propia casa, la cual construyó con esfuerzo a lo largo de más de diez años. Obligado ahora a dormir en su taller, Don Ramón no solo perdió su hogar, sino también sus pertenencias, ya que Diana Leticia González Ríos aprovechó la orden para cambiar cerraduras, quitarle sus cosas y dejarlas en la calle.

Este padre de familia, que solo quiso apoyar a su hijo en un momento difícil, ahora lucha por recuperar su hogar. Despojado y sin otra opción, Don Ramón hace pública su historia en busca de justicia y la esperanza de volver a la casa que con tanto sacrificio construyó.

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