El artesano caaguaceño que transforma madera en sueños sobre ruedas

En el corazón de Caaguazú, entre virutas de madera y el sonido de herramientas en acción, Miguel Ángel Amarilla convierte su pasión en arte. Desde los ocho años, comenzó a crear réplicas de camiones, autos y camionetas en madera. Lo que inició como un pasatiempo infantil se convirtió en su modo de vida y hoy sus obras conquistan a clientes de todo el país.

Cada pieza que Miguel Ángel fabrica es una réplica exacta de los vehículos que sus clientes le encargan. El 98 % del material es madera, con la única excepción del parabrisas. Además, incorpora luces con focos LED y baterías, elevando sus creaciones a otro nivel. “Te tiene que gustar para hacer así”, dice con humildad mientras detalla el amor y la paciencia que pone en cada obra.

Del juego a la profesión
Su historia está marcada por la superación. Creció en una familia de escasos recursos, por lo que, de niño decidió fabricar sus propios juguetes. “Soy amante de los vehículos”, cuenta con orgullo en entrevista con GEN. Ese amor por los autos lo llevó a perfeccionar su técnica hasta lograr piezas que sorprenden por su realismo.

Durante años, combinó su pasión con su trabajo estable, hasta que su entonces jefe extranjero lo animó a dedicarse por completo a su arte. “Tenía miedo de renunciar, pero me dio 15 días para probar y podía volver a trabajar con él si quería. Hice un Scania y un vecino me compró”, recuerda. Su talento llamó la atención de un periodista y cuando su historia se publicó en un diario, su vida cambió por completo. “Ese día me llamaron de todos lados. Desde entonces, no paré”.
Arte sin planos, solo con el don de Dios
Miguel Ángel trabaja sin bocetos ni planos. “Solo miro los autos y los hago”, explica. Para él, los desafíos son parte de la diversión. Cuanto más difícil sea el modelo, más se motiva a crearlo. Cada encargo le toma entre 15 y 22 días, jornadas intensas que comienzan a las cuatro de la madrugada y se extienden hasta la tarde, siempre con la ayuda de su familia.
Su pedido más grande hasta ahora fue un camión con acoplado. La demanda por sus obras es tan grande que se encuentra con meses de trabajo pendiente. “Gracias a Dios tengo muchos pedidos. Un día me llegaron 2.800 mensajes, me superó”, cuenta entre risas.
Hoy, Miguel Ángel sigue tallando sueños sobre ruedas, agradecido por el don que le permite llevar su arte a cada rincón del país. Para quienes deseen tener una de sus impresionantes réplicas, pueden contactarlo al 0983 871048.