Medicina: “Si elevan exigencias, ni el 20% de carreras acreditadas seguirán”

Conocedora de la realidad de la enseñanza de medicina, miembro de la Academia de Medicina del Paraguay y de la Sociedad Paraguaya de Pediatría, la doctora Ana Campuzano plantea que deben elevarse los niveles de calidad exigidos actualmente.
La universidad descansa sobre un trípode que consiste en docencia, investigación y extensión, especifica la doctora Campuzano
“El Mercosur educativo en su nivel de educación superior establece los estándares mínimos de calidad desde hace aproximadamente 20 años y casi no se ha cambiado, salvo ajustado en algunos puntos. Porque si se elevan los niveles, probablemente ni el 20% de las carreras que están hoy acreditadas van a sobrevivir. Pero es necesario”, enfatiza.
Crítica. Como otros referentes de la academia, Campuzano critica la gran cantidad de alumnos que están siguiendo medicina. Esto hace que los ya escasos campos de práctica sean más insuficientes aún.
Un aspecto que señala es que aunque los estándares de calidad están fijados, muchos evaluadores no son exigentes.
“Son magnánimos, tienen espíritu navideño permanentemente. Si cumplieran los servicios de calidad que actualmente existen, las carreras serían superiores”.
Los evaluadores deben tener un sentido crítico, objetividad, precisión y ser justos en dicha labor, recalca.
Cuestiona también que en la amplia mayoría de las universidades garaje no existen docentes con trabajos de investigación y que sean publicados.
Esta situación está acompañada por la contratación por hora de los educadores, que no cuentan con beneficios laborales. “Muchos de ellos trabajan por horas y ni siquiera tienen protección laboral. Tampoco incentivo para la investigación”.
Ante el panorama actual y las falencias que fueron saltando en los últimos días, señala que los pacientes de los hospitales dudarían en dejarse atender por un egresado de dichas facultades. Se genera desconfianza.
Para Campuzano, además de elevar el nivel, debe cumplirse con los tres pilares de docencia, investigación y extensión universitaria. Esta última lleva a la universidad a su rol social vinculándose con el medio. En cuanto al trabajo de los docentes, asegura que el escalafonamiento es preponderante porque permite la actualización del docente, además de brindarle seguridad laboral.
Esta semana el Cones tratará en particular la resolución aprobada para frenar las habilitaciones de carreras.
Avance. Campuzano resalta la importancia que ha tenido la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES). Según expresa, antes de dicho ente el funcionamiento de las carreras estaba en una situación de anarquía total.
“Salvo la Universidad Nacional y la Católica, que también mejoraron con los procesos de evaluación y acreditación, yo diría que la docencia mejoró en un 50%. Todavía hay mucho que hacer, investigación sobre todo en algunas de ellas”.
Agregó que desde el Mercosur y la misma Aneaes están evaluando desde hace un tiempo elevar los niveles de calidad. Con los estándares actuales no permitirán que el nivel se equipare con otros países, señala.
“Ese no es un problema de Aenaes, es un problema del Mercosur que tiene que actuar en un consenso para estándares de calidad”, dice.
En su momento, la doctora Campuzano, se había opuesto a la habilitación de dos carreras de Medicina en el país, que fueron habilitadas.
“Eso fue el año 2008 y 2012. No tenían las mínimas condiciones necesarias como para funcionar como carreras de medicina. Actualmente, desconozco el nivel que tienen”.

Los evaluadores de los alumnos tienen que tener un sentido crítico, bien objetivo, justos y precisos también. Ana Campuzano, médica
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