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Cerca de 100 mujeres fueron víctimas de violencia feminicida en el 2025

“Cuando hablamos de cifras de mujeres víctimas de feminicidio, hay que sumarles también las víctimas de tentativa de feminicidio (55 casos). Y hablamos aproximadamente de 100 mujeres que se encontraron en situación de violencia extrema en el 2025, como es la violencia feminicida, con la diferencia que 37 no sobrevivieron”, relató la ex viceministra de la Mujer Liliana Zayas.

Las víctimas que hoy ya no pueden contar la historia –porque fallecieron– dejaron un total de 69 huérfanos el año pasado. “Hablamos de una problemática donde también está ese derecho de protección a la niñez, a la adolescencia. Para ellos también tendría que haber llegado antes”, expuso.

Confirmó que se evidencia una grave falta de coordinación entre las instituciones para proteger a las mujeres.

Una sociedad violenta

A raíz de todos estos casos de violencia, preguntamos: ¿Por qué estamos ante una sociedad violenta? La psicóloga, experta en niñez y adolescencia, Nancy Cuyer, consultora de Unicef, explicó que “estamos en una cultura que cría con violencia y seguimos usando los mismos patrones”.

“Estamos en una cultura que cría con violencia y seguimos usando los mismos patrones… Para cortar con la violencia, debemos darnos cuenta que de ninguna manera esa es la forma de criar saludablemente a los niños. A partir de ahí suele haber cambios”.
Nancy Cuyer, psicóloga, experta en Niñez y Adolescencia.

Resaltó que debemos cortar con “esa cultura de la violencia”, de reprimir, insultar o maltratar cuando alguien se equivoca, y que todo comienza en la casa.

Nancy Cuyer, psicóloga experta en Niñez y Adolescencia.

“Como adultos no queremos reconocer que la violencia llega de la mano de nosotros. Nosotros fuimos violentados en nuestra infancia y no queremos reconocer que mamá y papá, abuela o nuestros padres fueron violentos porque es como decir que fueron malos padres”, sostuvo. Sin embargo, como algo cultural, eso fue transmitido de generación en generación y, “para cortar con la violencia, debemos darnos cuenta de que de ninguna manera esa es la forma de criar saludablemente a los niños. A partir de ahí suele haber cambios”.

Habló de que fuera de la casa, nuestros jefes de trabajo, amigos no nos andan pegando cuando nos equivocamos, y se preguntó: “¿Por qué en la casa sí está validado que se les pegue a los niños, con cachetadas, con cinto?”.

Según la psicóloga, se deben buscar las consecuencias naturales de los errores o malos comportamientos, como hacer que el niño limpie si derramó el jugo; que compre el vaso, si lo rompió. “Eso no quiere decir que sean malcriados, irresponsables, sin educación prácticamente. Al contrario, lo que queremos decir es que dejamos la violencia a un lado para que tengamos una crianza respetuosa, respetando nuestro espacio personal”, aconsejó.
“La violencia no es disciplina”

Orlando Castillo, abogado.

El abogado Orlando Castillo, experto en Derecho de familia, también coincidió en que el peor problema es la cultura. “Hay una creencia popular del castigo y la violencia como forma de disciplina, que se ejerce sobre niños y mujeres”, dijo. Y esa cultura de violencia y dominación, hace que muchos casos sean silenciados.

Habló de que el cambio es un proceso, desde dejar de creer que la violencia es sinónimo de educación, que los golpes y castigos son formadores de carácter. “El cambio es un proceso social, donde la educación juega un rol importante, donde la escuela debe ser un lugar seguro para niños y niñas, pero también la comunidad debe ser un lugar seguro”, dijo.

“Hay una creencia popular del castigo y la violencia como forma de disciplina, que se ejerce sobre niños y mujeres”.
Orlando Castillo, abogado.

Mujeres víctimas
En menos de quince días del mes de enero, se reportaron seis casos de feminicidios que ya triplican la cifra respecto al 2025 en ese periodo. Los hechos interpelaron a que no es un tema particular, sino una responsabilidad de todos.

“Existe una creencia de que el espacio privado es excluyente de la responsabilidad del Estado, y esto no es así. Es justamente en los espacios privados donde se cometen los mayores hechos de violencia e injusticia”, advirtió Castillo.

Sobre el punto, remarcó que el sistema de Justicia también tiene una responsabilidad y que debe cambiarse la mentalidad que considera la violencia contra las mujeres como un asunto particular, “cuando debe abordarse como un tema de Estado y de protección de una parte fundamental de la sociedad”.

“Es insuficiente” el trabajo preventivo del Estado
Elida Favole, directora de Género del Ministerio Público, expuso que “es insuficiente, en definitiva” la labor del Estado en prevenir los casos de violencia familiar, ya que todavía se apela mucho a las medidas de restricciones, que terminan no siendo eficaces, más en un caso con alto patrón de violencia.

También admitió que el trabajo de la Fiscalía se da cuando una persona ya es agredida.

“Solo hay cerca de 70 psicólogos (para asistencia a víctima), cuando llegamos a 38.000 casos de violencia”, lamentó. “El Estado debe invertir más en personal, para tener 150 o 200 psicólogos”, ya que hay muchas mujeres que esperan entre seis y ocho meses para ser evaluadas.

En cuanto al uso de las tobilleras electrónicas, Favole explicó que está en manos del Poder Judicial su uso, todavía como un plan piloto, pero no para los casos de violencia de género. “No se puede probar con la vida de un ser humano. La tobillera no le va a sujetar (al agresor) en un lugar, sino va a probar la capacidad de respuesta de la Policía de atender si sale del lugar o no”, manifestó

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